'Las tribus del coronavirus'

Escrito por OPINIÓN. Carlos Illán Ruiz. 11 de mayo de 2020, lunes.

"Se sigue buscando una vacuna contra el Covid-19. Ojalá no suceda como la que, después de muchos siglos, sigue sin inventarse contra los 'imbéciles’, que es donde se encuentran los que no cumplen con las normas de seguridad. También están la buena gente, los antagonistas políticos y unas familias en situación precaria por la crisis generada que aún están por llegar. Vayamos por partes.


Hoy entramos en la Fase 1. ¡Bien!. Sin embargo, tenemos encima ‘la espada de Damocles’. Si hay rebrote, marcha atrás. ¿Habrá quienes sean capaces de elevar los riesgos de nuevos contagios? Pues sí, existen. Se llaman ‘imbéciles’, que, según la Real Academia de la Lengua Española es un término que abarca ‘al tonto o al falto de inteligencia’. Vivimos una situación tan desconocida como peligrosa y en ese marco sobran los que ponen en riesgo la salud de los demás como resultado de una inteligencia más que limitada. Mucho de ellos no tienen 'cura' y otros, simplemente, no quieren tenerla. Lo mejor para el resto es que los evitemos (por muy amigos, familia o buen cliente que sean), a la vez que deseamos que sufran una auténtica 'mano dura'.

Por cierto, ¿por qué todavía se desconocen si han prosperado las propuestas de sanción que policías y guardias civiles han puesto a irresponsables y sus cuantías?

Otra pregunta, ¿por qué sigue sin decretarse que los que se salten la prohibición de movilidad entre provincias se les pueda obligar a regresar a sus puntos de origen?

Recordemos a los ‘imbéciles’ que, mayoritariamente venidos de la capital del Reino, trajeron el coronavirus. 98 de los 100 primeros casos fueron importados. Nadie evitó entonces esa llegada y dos meses mas tarde con los mismos temores, otra vez.

Por cierto, que Madrid no haya entrado en la Fase 1 es lo justo por mucho que se hayan ajustado sus cifras días atrás. Por mucho que se quejen algunos (ante la presión empresarial), lo sagrante hubiese sido ir de la mano de la Región de Murcia, por ejemplo. Bastante estamos pagando en este ‘Estado de alarma’ los virus de otras comunidades autónomas. Si las grandes ciudades no avanzan, pues resignación.  

Ahora vamos a la buena gente. Esta redacción ha llevado a cabo varios reportajes sobre las suavizaciones del 'Estado de alarma' en diversas franjas horarias. La mayoría cumple las normas y son unos pocos los que se las saltan. Luego nos llegan comentarios que, casi, nos acusan de que estamos 'ciegos'. No lo creo. Más bien me parece que en las redes sociales se potencian más las escasas escenas ilegales que las buenas, además de que soy una persona positiva que, por encima de criticar a discreción, me gusta mucho ver a los vecinos tomar nuevamente la calle y dejar sus sofás y pantallas. Creo que es muy bueno para potenciar el espíritu de pueblo unido, lo que no ocurre cuando cada uno hace su vida sólo entre cuatro paredes.

Para vigilar a los ‘imbéciles’, no estaría mal que los agentes policiales pusiesen pie en tierra y lleven a cabo andando la vigilancia de los que pasean y efectúan ejercicios físicos a pie. Serían más difíciles de ver venir para los insurrectos y tendría a más personas en permanente alerta.

Vamos a la política para no decir nada nuevo. Cuando pasen muchos años, llegarán futuras generaciones que asegurarán que conocen mejor lo que pasó en este año 2020 que los que lo hemos vivido. Espero que, pese a cualquier manipulación, quede patente el mal ejemplo de la falta de unidad de los partidos políticos ante un enemigo común. Siempre tienen en mente el efecto electoral, si les dará votos o les pasará factura. El partido manda sobre todo y todos. Recuerdo en la etapa de la ‘Transición’, la que vino tras la muerte del dictador. Entonces hubo políticos tan radicales como Fraga (Alianza Popular) y Santiago Carrillo (Partido Comunista) que fueron capaces de pensar en el país y navegar juntos con Suárez, González y otros. Con mirar al ayer y mirar al hoy se dice todo…

Por cierto, las encuestas que tocan la política cada vez tienen menos credibilidad. Muchos piensan que están tocadas por sus 'tentáculos'. Una pena, pero no conozco a nadie que ponga la ‘mano en el fuego’ para defender lo contrario.

Otra pregunta: ¿Por qué no respondió Pedro Sánchez a la pregunta sobre si los políticos se rebajarían sus ingresos en solidaridad con todos los españoles que sufrirán el cataclismo económico?

Sus sueldos, en el nuevo panorama, son hasta ‘ofensivos’. Sabemos que ‘la pela es la pela’ por mucho que proclamen su sentir con los que sufrirán la crisis, pero, por lo menos, que gasten mucho dinero en el pequeño comercio.  

Al margen de los ‘bienpagados’ políticos, la sociedad española tiene tres bloques. Uno son los funcionarios y trabajadores estables en empresas por cuenta ajena. Ellos no van a tener problemas pues tienen el sueldo asegurado. Luego están los que sufrirán las reducción de puestos de trabajo, tanto por la bajada en plazas de empleo como porque generará salarios cada vez más bajos. Y en tercer lugar está los autónomos. Están entre la ‘espada y la pared’. Si siguen con sus negocios pueden arruinarse, pero no tienen subsidio de desempleo para no hacerlo. Menudo problemón. El ‘nuevo mundo’ que se nos avecina va a dejar muchos ‘cadáveres’.

Una buena parte de los autónomos son pequeños comercios. Desde que surgieron nuestros periódicos lanzamos mensajes respecto a que evitar las grandes superficies o internet sirven para que el dinero del gasto se quede en la propia tierra. Si le compro manzanas al frutero, con ese dinero comprará en la farmacia, donde uno de los empleados después adquirirá un periódico y el quiosquero comprará tabaco… Es decir, el dinero circula por el propio pueblo. Si el dinero lo depositamos en las grandes superficies comerciales, el 70% viaja y si lo hacemos comprando por Internet, el porcentaje aumenta. Muchos dirán que le cuesta más barato. Salvo casos excepcionales, es ‘pan para hoy y hambre para mañana’.  

Ahora me refiero a las familias necesitadas. El derroche de solidaridad es impresionante, pero en varios puntos de recogida y entrega de alimentos y otros enseres higiénicos me reconocen que los destinatarios son los mismos que hace unos meses. Las auténticas 'víctimas' de la crisis aún están por llegar y esperemos que para entonces no se haya agotado ese espíritu solidario. Cabe recordar que, por ejemplo, los autónomos apurarán sus recursos y hasta se aventurarán a reabrir sin garantías antes de acudir a los servicios sociales.

Son puntos de vistas personales tras el proceso de ver, conocer y elaborar en mi masa gris, pero, seguro, que estoy equivocado en muchas de estas exposiciones y que todo está ‘ferpecto’.



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