‘El éxodo del casco antiguo’
“Había pensado tocar en este artículo la ‘púa’ que me dejó la Autoridad Portuaria de Cartagena de más de seiscientos ‘aurelios‘, pero he preferido ofrecer mi opinión sobre el descenso de población en ‘La Trimilenaria’ de unas ocho mil personas desde el año 2008 por la apuesta que se hizo entonces. A veces no se puede tener todo y hay que elegir.
Los datos no se discuten, se analizan. Las cifras señalan que en la zona más urbana de Cartagena (casco antiguo, Ensanche, San Ginés y Virgen de la Caridad) se ha bajado de 63.588 residentes en 2008 a 55.194 a uno de enero de 2026. Si nos ceñimos al casco antiguo, lo que es la urbe con más de tres mil años, ‘La Trimilenaria’, que vendría a ser desde el paseo de Alfonso XIII hacia el mar, las cifras han pasado de 49.151 a 41.606. En el último ejercicio, ha bajado la cifra en 240 residentes pese a que hay 172 extranjeros más.
¿Por qué cada día hay más viviendas vacías? Creo que hay que viajar 18 años atrás, a ese año en que fue peatonalizada la ciudad y el colegio de San Miguel pasó a ser edificio administrativo del ayuntamiento. Cartagena (urbe) se convirtió en un espacio magnífico para visitar, pero no tanto para residir, pues las vías de tráfico se redujeron y había que coger el coche, muchas veces, para llevar a los niños al ‘cole’ de las afueras. Luego, con el paso de los años, las actividades de ocio se multiplicaron y son más los fines de semana de cada año con eventos (fiestas, mercados, procesiones, etc.), con lo que a veces es imposible llegar con el vehículo a la cochera de casa, problema al que se suman el ruido y otros paralelos.
Estos factores han provocado que muchas familias opten por salir de la ‘Gran Cartagena’ y establecerse en la ‘Otra Cartagena’. El dato de unas cientos ochenta mil almas viviendo en esa inmensa área (el municipio cartagenero es grandísimo) refleja esa situación. Cartagena ‘city’ está genial para visitar, pero no para montar el hogar. Además de los datos están los comentarios que respaldan las cifras, como lo que dicen que, salvo los fines de semana, las calles de la ciudad están vacías por las noches, pues de día sí hay gente por los centros de trabajo.
Expongo lo que, considero, que se produce, pero no lo critico, pues son opciones y hay que elegir. Es tremendamente complicado encontrar el equilibrio entre un lugar residencial con que a la vez tenga mucha ‘marcha’ y muchos atractivos turísticos. Es cuestión de apostar. Lo que sí criticaré siempre es que no se le preste la suficiente atención (y dinero) a los barrios y pueblos de las diputaciones, donde residen la mayoría de cartageneros. En eso, en invertir más en el escaparate que en el contribuyente, sí me posiciono en ‘ferpecta’ oposición”.
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