Pasión y muerte con triple encuentro

El Algar ofreció la solemne 'Procesión del silencio' con un nuevo recorrido que acabó con las imágenes de Jesús, una llevando la cruz y otra ya crucificado, entrando por calles distintas hacia la fachada de la iglesia, al igual que hizo la Virgen, en un final nuevo para expresar un dolor por la muerte de Jesucristo que este año tiene licencia para la esperanza.
Suenan las campanas de la iglesia de Nuestra Señora de los Llanos. Son las diez de la noche. En los alrededores de la plaza hay varios cientos de vecinos esperando contemplar, y en algunos casos acompañar, una procesión que es tradición de esta tierra y cuyo origen se sitúa en 1970, aunque algunos apuntan a que pudo ser anterior, en base a una fotografía de Juan Urrea Martínez, con lo que sería la procesión más añeja de las que tienen lugar en el municipio de Cartagena fuera de su ciudad.

Dentro del templo hay movimiento, pero escaso bullicio sonoro. El respeto preside el comportamiento de los procesionistas antes de ponerse en marcha. Fuera, la banda de música de la Agrupación de la Semana Santa algareña espera. Cuando es avisada, comienzan con el gol de tambor y el cortejo comienza a asomar.


El primer trono es llevado a hombros por un grupo mixto de costaleros. Porta a Jesús Nazareno durante su doloroso camino hacia el monte del Calvario, donde sería crucificado, como muestra la segunda de las peanas, ésta llevada sólo por varones.


Cierra la Virgen de la Caridad, quien lleva en su regazo el cuerpo de su hijo sin vida, siendo mujeres las que hacen 'caminar' al grupo escultórico.

Antes de ponerse en marcha, el presidente de la Agrupación de la Semana Santa de El Algar, Alejandro Martínez González, explica al público presente que el estandarte de la Virgen luce crespón negro en memoria de Encarna Antolinos.

Cierran el cortejo las promesas, quienes marchan por detrás del párroco, Antonio Guillén Campillo, y del presidente de la Junta Municipal de El Algar, Salvador García. Fuera de protocolo están como cofrades la edil Paqui Martínez Sotomayor (con el grupo del estandarte de la Virgen) y el presidente de la asociación de vecinos, Pedro García (como capataz del trono del Crucificado), además del presidente de honor de la Semana Santa, Anastasio Guerrero, metiendo el hombro bajo el Nazareno.

El recorrido esta vez varía, pues se asemeja más al que efectúa la patrona en las fiestas de septiembre que al de los anteriores años semanasantaneros. El motivo es preparar un final diferente. El Nazareno, el Crucificado y la Caridad llegan por calles distintas a un triple encuentro, en el que el canto de la Salve y las acciones de los portapasos consiguen generar el momento de mayor esplendor.

La 'Procesión del silencio' de El Algar está en plena etapa de mejoras constantes. Tras la pandemia, regresaron las 'manolas', se estrenaron las túnicas de los costaleros y se ha restaurado el Cristo. Este año la gran novedad está en que Jesús murió anoche, pero en El Algar ya hay esperanza de verlo resucitado por las calles de El Algar con la novedosa procesión que se estrenará el domingo.
